Te haces daño. Una vez más. Vienes hacia mi, corriendo, en busca de consuelo. Te limpio la herida y trato de quitarle importancia. Sigues llorando. Te sujeto la cabeza y, apartandote el pelo, te beso en la frente. Tu te tranquilizas. Te apoyo en mi pecho y dejas de llorar. Corriendo te olvidas del dolor y de quien te curó. Vuelves a jugar. Hasta que caigas de nuevo
-Anna.
No hay comentarios:
Publicar un comentario